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Dislexia y Rendimiento Escolar

Impacto del Sistema en Rendimiento Escolar y Tiempos Estimados de Aprendizaje

Basado en una novedosa metodología fonético-ancestral-vivencial y en otras técnicas y factores ambientales coadyudantes, que desde las últimas tres décadas son ahora prácticas estándares, "Luz" presenta logros y cifras, no superados en el presente por ningún sistema o modelo similar en el mundo de habla hispana.

La fundamentación del sistema y sus postulados, referentes a la madurez intelectual potencial del niño apto para la lectura, el detalle de su presentación simple, fácil de enseñar y la rapidez de aprendizaje, que como constante histórica se logra con los alumnos, explican su naturaleza acelerada y lúdica, lo que permite obtener resultados en muy corto tiempo, provocando reacciones de incredulidad, entre quienes no conocen sus detalles y aplicación, pues, niños enseñados individualmente, aprenden a leer en dos semanas y a escribir en un mes. A su vez, cursos con más de cuarenta alumnos, todos aprenden a leer y escribir en dos a tres meses.

Lo anterior, plantea una revisión total sobre la forma de enseñar la lecto-escritura, en función de porcentaje de logros y tiempos efectivos de aprendizaje, hecho que seguramente generará gran polémica, no exenta de conflicto de intereses.

El Valor y Uso de los Sonidos en el Sistema "Luz" y los Sistemas Tradicionales de Lecto-Escritura

En los últimos años, en Chile, se vienen utilizando los sonidos como parte de metodologías de enseñanza en la lectura, partiendo del argumento conocido que el niño aprende por asociación y conclusión, lo que permite que capte y aprenda palabras sueltas, frases u oraciones, dentro del proceso lector, a lo largo de un año escolar o más, principios en los que se basan también ciertas técnicas de estimulación temprana.

Para lo anterior, se emplean letreros hechos de antemano, con figuras alusivas relacionadas a palabras o escenarios asociativos a frases u oraciones, donde se utiliza el sonido integral y repetitivo de cada palabra aislada y/o ligado a frases, lográndose por esta vía asociativa, la relación figura-sonido, con relativos resultados, dentro de uno o más períodos escolares, metodología que, sin embargo, ha producido que los niños -sin trastornos de aprendizaje- comiencen a leer en menor tiempo que lo antes establecido. El aprendizaje, se logra entonces, mediante imágenes relacionadas a palabras completas, frases u oraciones que impliquen un concepto o significado, dentro de un contexto global modificado, donde se parte de lo complejo o de un todo contextual, para llegar a lo simple. En el criterio asociativo, se apela aquí, al menos en Chile, que dentro de la influencia general de un ambiente multimedial que nos inunda, como la televisión por ejemplo, existen imágenes con letras insertas y palabras "con sentido", impactos que el niño identifica y reconoce visualmente sin dificultad, en especial, en logos de marca o multitiendas, apoyado por su memoria "icónica", aún cuando no sepa leer, ni que es un logo o símbolo.

Pero, de lo anterior, es de preguntarse, si esa asociatividad, también utilizada en la enseñanza de sistemas pictográficos, puede aportar de manera significativa al aprendizaje de la lecto-escritura de todos los niños dentro de un aula, con una alta eficiencia.

Desde la perspectiva de "Luz", el tratamiento reciente de esos sonidos, en la relación palabra-figura, si bien representa un avance y se acerca a las relaciones planteadas por "Luz", hace 70 años, se estima que sigue siendo muy poco eficiente, ya que no soluciona totalmente los problemas de aprendizaje de un segmento de alumnos en aula, que presentan dificultades, como por ejemplo, los disléxicos y en parte, lo anterior sigue explicando la complejidad que muestra el proceso lector en los sistemas tradicionales y el tiempo que toma. Esta metodología de enseñanza en vigencia, que parte de utilizar el sonido de una palabra asociada a una figura alusiva, está muy generalizada en Chile y en el mundo, pero la autora de "Luz", no recomienda su utilización al inicio del proceso lector, sino más bien, una vez que el niño ya domine el mecanismo de la lectura y con la práctica, lo comience a automatizar. Lo conveniente para ella, es ir -como sugiere la ciencia- de lo simple (la letra o signo) a lo complejo (palabras) y comenzar por aislar un sonido vivencial relacionado a cada letra del alfabeto y objetivado por una figura que sirve de impacto visual para una asociación rápida y recuerdo posterior de cada signo, relación que la autora de "Luz", ha probado que es mucho más eficiente.

Según lo arriba expuesto, es natural que en general, en Chile, se desestime que un niño pueda aprender a leer, con solo que reconozca cada una de las letras del alfabeto, como paso previo a unirlas, para formar palabras, dentro de lo que se da en llamar, "marcha sintética", donde los alumnos pueden leer codificando y decodificando sonidos vacíos, que los lleva a no saber lo que leen. Pero ese diagnóstico si bien es acertado, resulta incompleto, pues, se ha debido a la incapacidad en el tiempo de los investigadores, de descubrir cómo "suena" la mayoría de las letras del alfabeto español. Y lamentablemente, con las tendencias y modelos actuales para enseñar a leer, en especial en las escuelas públicas municipalizadas, con énfasis en aspectos comunicativos y "comprensivos", luego de una década reformista y supuestamente innovativa, los indesmentibles resultados de recientes evaluaciones internas y externas, no sólo son pobres, sino hasta vergonzosos, al decir de muchos chilenos, educadores o no, pero con criterio para cuestionar y evaluar, frente a cualquier aspiración de desarrollo sostenido que tenga un país como Chile. Más del 50% de los chilenos presenta características de analfabetismo funcional, pues simplemente, no comprendemos lo que leemos, relativo a instrucciones elementales; y esto en el idioma español, ya no se diga en inglés, que es la lengua extranjera más utilizada.

Sin embargo, el Sistema "Luz", que se fundamenta en la identificación primera de las letras, para luego formar sílabas y palabras, se diferencia de la desacreditada "marcha sintética", en el tratamiento que se da a los sonidos, en este caso, tal como se pronuncian y en la forma de aislarlos con las letras del alfabeto, sonidos que son vivenciales y de fácil recuerdo para el alumno, ya que muchos de ellos, se encuentran almacenados en su memoria "ancestral", como se da en llamar en "Luz", relacionada a la del tipo de largo plazo. Los errores históricos en que se ha incurrido en el pasado, son conceptuales, pues en esa "marcha sintética", la letra no va objetivada por figura alguna, ni menos el sonido del signo aislado convenientemente.

Por el contrario, en "Luz", su autora considera que las letras tienen sonidos y nombres, como los humanos y que al hablar, pronunciamos sólo con sonidos y no con el nombre de las letras y es así como en "Luz", se aprende primero el sonido de cada una de ellas, enfatizándose en qué o quién produce tal o cuál sonido, asociado a cada letra.

Puesto que la forma de las letras, las hizo el ingenio humano y son abstractas, se las relaciona con sonidos que el hombre obtuvo de la naturaleza y que son universales. Si esos sonidos asociados a cada letra, van objetivados con una figura relacionada, los signos del alfabeto, se transforman en concretos. Entonces, la clave del Sistema "Luz", es el objeto que representa al sonido ligado a cada signo, o dicho de otra manera, la clave está en la forma de aislar cada letra, a través de la manera de aislar los sonidos universales, generándose en el alumno un impacto visual atractivo y fácil de recordar, por la asociación mental sonido vivencial-figura motivante y signo relacionado, donde primero se escuchan los sonidos, luego se observan las letras que lo producen y enseguida, se comparan las diferencias e igualdades de cada una de ellas, como base para la posterior formación de palabras y frases.

Sólo por esta vía, "Luz" ha logrado producir un aprendizaje distensionado, rápido e inolvidable, dentro de su proceso lector, con una consistente comprensión gradual de lectura, en palabras y textos seleccionados, para llegar al final, a la lectura de periódicos y revistas.

Mayores antecedentes, de este tema se obtiene del libro en el Capítulo IV, Fundamentación del sistema y Capítulo V, Análisis de revisión bibliográfica, en páginas 230 a 235.

La Madurez Intelectual y el Sistema "Luz"

En general, se estima que, así como el cuerpo está hecho para el ejercicio, la mente lo está para aprender.

Usando técnicas de estimulación temprana, por ejemplo, se han realizado experiencias exitosas con infantes, en el Hospital de Neurocirugía de Philalelphia, EE.UU. (1961), lográndose que algunos aprendan a leer a los dos años con ocho meses, dentro de un ambiente lúdico, con fondo musical en el aula, de armonías suaves y con uso de letreros, asociándose palabras y dibujos. A lo anterior, se agrega, al menos en Chile, la tendencia actual que sugiere la factibilidad que los niños puedan aprender a leer a partir de los cuatro años. Sin embargo, esa tendencia contrasta con la política casi generalizada de la mayoría de las escuelas públicas municipalizadas, para cuyos directivos docentes, enseñar a leer a esa edad, simplemente "no se puede", "es una aberración" o "está prohibido", donde se mezclan sentimientos de incredulidad, criterios inmovilistas, enfoques casi dogmáticos y un determinismo cercano al fundamentalismo conceptual, en lo que para la autora de "Luz", constituye una combinación de poco cuestionamiento y una insuficiente puesta al día en el tema.

Para Alicia González O., el criterio de madurez intelectual para aprender a leer, equivalente a los seis años, debe ser al menos revisado.

No obstante lo anterior, diversos autores ya reconocen que la edad promedio para enseñar a leer, es a los seis años, según su medio ambiente -en el hogar y Colegio- y sus capacidades individuales. A lo anterior, en "Luz", se recalca que esa edad dependerá además, del sistema y metodología de enseñanza que se le aplique al alumno y por los resultados obtenidos con este sistema, su autora tiene el convencimiento que la barrera de los seis años, no está acorde con las reales potencialidades del niño, las que se desarrollan antes de ese parámetro, que hoy resulta limitante y sólo compatible con los modelos tradicionales, que en general, se aplican en el presente en Chile.

La autora de "Luz", basada en su amplia experiencia de aula, postula desde hace décadas, que para el estudio sistemático y gradual de las palabras, es muy importante y necesario, comenzar a enseñar, desde el Kinder, el aprendizaje de nuevas palabras, con su significación, pues de ese modo, su desarrollo verbal, estimulará su intelecto. Según ella, coincidentemente con tendencias actuales, se debe comenzar, mostrándoles, en este caso, primero las letras y sus sonidos relacionados, en forma de láminas, para luego continuar con dibujos y cuadros, con palabras y sus respectivas escenas, de manera que el contenido de palabras nuevas, queden grabadas en la mente del niño.

Mayores detalles del tema, se pueden obtener en el libro de su autora, en el Capítulo V, Análisis de revisión bibliográfica, páginas 199 a 208.

Se espera, en el segundo semestre del año 2001, la puesta en funcionamiento del Proyecto "Leer en Kinder", en el Colegio "Heinrich High School", Comuna de Ñuñoa, del gran Santiago, Chile, ya que desde hace más de 10 años, se aplica en ese establecimiento, el Sistema "Luz" en el Primero Básico, pudiéndose constatar, año a año, que todos sus alumnos comienzan a leer en el mes de Mayo (tercer mes de comenzadas las clases), período donde además, no se han observado niños disléxicos.

A manera de promoción y divulgación del sistema, cabe mencionar, que para este 2001, se intentó sin éxito, compartir este proyecto, con autoridades respectivas de la Comuna arriba señalada, en afán de demostrar lo que la autora de "Luz", postula desde hace décadas: que los niños poseen potencial intelectual y madurez suficiente, para comenzar a aprender a leer y escribir, con su sistema, a partir de los cuatro años.

Impacto de "Luz" en la Solución Total de la Dislexia

Donde el Sistema "Luz" logra su mayor y significativo impacto, es en el campo de los trastornos de aprendizaje, identificados con la dislexia, pues con la aplicación del sistema, esa disfunción ni siquiera se manifiesta y al tratarla con casos comprobados, en modalidades individuales y/o grupales, simplemente desaparece. A este logro tan significativo para la educación y para los muchos niños, adolescentes actuales y futuros que se podrán beneficiar, se une otro no menos crucial, que explica por qué esa disfunción aparece, es "gatillada" y agravada por los actuales sistemas de lecto-escritura, de naturaleza global.

Hay que recordar, que la dislexia, como problema limitante, que dificulta o impide leer a muchos niños, ha sido muy estudiada, especialmente en el siglo XX, centrándose las investigaciones, hasta el presente en la búsqueda del origen y sus causas, con el fin de detectarla, antes que los niños aprendan a leer. Es así, que se afirma que es "hereditaria", que "es provocada por un funcionamiento más lento del cerebelo, que no es capaz de repetir materias asimiladas". Otros investigadores, enfatizan su análisis en "las relaciones entre determinadas características del intelecto, su influencia genética y las relaciones entre funciones de aprendizaje normal y ciertas discapacidades, como la dislexia". Ultimamente, científicos de EE.UU., vienen de descubrir, que "podría tener causas biológicas", ya que -afirman- "una parte del cerebro que procesa el movimiento visual, es también responsable de la lectura".

Lo anterior, es coincidente con investigaciones realizadas en Inglaterra, donde se sostiene que "los disléxicos tienen problemas para percibir los cambios rápidos del entorno, particularmente, en lo que ven y oyen, por una alteración en las neuronas, que transmiten los impulsos desde la retina al cerebro, falla que dificultaría la lectura, impidiendo al cerebro, descifrar un texto". Lo anterior, se explicaría según lo científicos ingleses, "porque el proceso de leer implica rápidos movimientos oculares y pequeñas pausas, para que la retina arme una secuencia de imágenes que van al cerebro, el cual, las compone como un texto completo", afirmándose que "los disléxicos, no pueden mantener sus ojos firmes entre los movimientos oculares y envían imágenes en constante movimiento, como si las letras les bailaran". Para esto último, algunos científicos han propuesto hasta tapar con un parche un ojo de niños disléxicos.

Todos estos estudios, apuntan a que hará más fácil su detección y que la dislexia se puede mejorar, pero no se aporta mucho, en términos de solución global o integral en corto plazo, ya que no se indica, cómo mejorarla o incluso, cómo erradicarla como problema.

En contraposición a lo anterior, la autora de "Luz", simplemente descubrió, a inicios de los 30', que al aplicar su sistema, esta disfunción no se manifestaba.

Aceptándose lo investigado en Inglaterra (1999), que el proceso de leer "implica movimientos y pausas oculares, en secuencia de imágenes que van al cerebro, para que éste componga un texto racional", cabe preguntarse: ¿cómo se le presenta un texto actualmente a un niño disléxico?, pues mediante palabras, frases u oraciones, que naturalmente "le bailan".

Frente a lo anterior, "Luz" plantea que el disléxico diagnosticado, aprenda primero a aislar, reconocer y discriminar sonidos vivenciales, relacionados a cada signo del alfabeto, es decir que el disléxico no sólo pueda "ver", sino también "oír" (la percepción pasiva del sonido) y "escuchar" (diferenciar un sonido de otros) en forma relacionada, los signos aislados, antes de "ver" y "oír" un texto cargado de letras, dentro de palabras u oraciones, que su mente no es capaz de reconocer o discriminar, ya que lo que se le presenta así, es una "mazamorra" de letras, que lo lleva a que esta disfunción se "gatille", se manifieste y se agrave, si al disléxico se le presentan letras aglutinadas en palabras completas, signos que el niño primero, debe aprender a discriminarlas en forma aislada.

Así como al disléxico "le bailan" las letras, presentadas en palabras o frases, también presenta deficiencias auditivas para "oír" y "escuchar" sus sonidos y no alcanza a discriminar los sonidos reales de las letras, pues la pronunciación de cada palabra, dicha de una vez, enmascara auditivamente el sonido real de las letras, lo cual, a su vez, se pierde, si se le enseña al alumno con el nombre de la letra, cuando se pretende que la discrimine de una palabra.

De este modo, es la forma de enseñarle al niño o adulto disléxico, lo que influye en que su disfunción aparezca, se agrave o no se manifieste.

El Sistema "Luz", permite que el disléxico diagnosticado pueda "ver" y discriminar fácilmente cada signo del alfabeto, dentro de un tiempo de instrucción corto, a través de aislarlas y relacionarlas cada una de ellas con sonidos vivenciales, objetivados por figuras relacionadas. De este modo, el niño puede también "oír", "escuchar" y sentir cómo "suena" casi todo el alfabeto, como punto de partida para la "unión" de sonidos reales de cada letra (vocales y consonantes), para la primera formación fácil, rápida y distensionada de sílabas, palabras y frases. Es así como el disléxico deja de serlo, cuando aprende a leer con "Luz", hecho corroborado con cientos de casos a lo largo de siete décadas y demostrado hace más de 10 años en el Colegio "Heinrich High School", Comuna de Ñuñoa, Santiago, Chile, donde no sólo no se observan niños disléxicos en el Primero Básico, sino que ningún alumno se queda sin aprender a leer, en un proceso que dura entre dos a tres meses.

A inicios de 1997, desde ese establecimiento, se publicitó por una radio santiaguina chilena, ya desaparecida ("La Clave"), en el programa matutino, el ofrecimiento de 30 becas para enseñar a leer, llegando más de 60 Padres con casos dificilísimos de disléxicos, a los que se les había asegurado que sus niños no aprenderían nunca a leer. Luego de un período menor a 25 días, con clases de hora y media, tres veces por semana, por la Profesora Annette González, especialista en el tema, todos los niños comenzaron a leer comprensivamente sin problemas, de lo cual quedó constancia. Durante el proceso instruccional, se dio aviso y se invitó a todos los canales de televisión locales, pero nadie respondió al llamado, a excepción del canal estatal, cuyo director de prensa, finalmente privilegió noticias de la farándula, políticas y policiales.

Por lo expuesto, "Luz" postula, en general, desde hace años, que la dislexia, como "ceguera invisible, que acompañará al niño por toda su vida", es superable como problema y solucionable, en términos de la forma como se le enseña a leer al niño disléxico, relativo a cómo se le aísle el sonido real de las letras, previo a la formación de las primeras palabras.

Este fue y ha sido el descubrimiento de la autora de "Luz", en su aporte a solucionar la dislexia. Mayores antecedentes del tema, se encuentran en el libro de su autora, en los Capítulos VI, "La incredulidad frente al Sistema Luz" y VII, "La dislexia al fin derrotada".

Se ha intentado por años, sin éxito, compartir, vía demostraciones, esta experiencia exitosa, en escuelas públicas de Chile, ahora municipalizadas. Las excusas para no participar, se resumen en factores de incredulidad y un nebuloso deseo de innovar. El último intento, se hizo en fecha reciente (2001), con autoridades de educación de la Comuna de Ñuñoa, en Santiago de Chile.

No obstante lo anterior y en el ánimo de demostrar las ventajas comparativas de "Luz", en términos de eficacia y eficiencia y divulgar este nuevo sistema, el Colegio "Heinrich High School", pondrá en funcionamiento, entre Abril y Mayo del 2001, el primer Centro de Lecto-escritura, para recibir a aquellos niños que presenten cierto retardo en el aprendizaje de la lectura y escritura. Lo anterior abarca, tanto a niños que, en general, no presentan problemas de aprendizaje, como los que por diagnóstico, exhiben trastornos identificados con la dislexia, disfunción que para "Luz" es, por definición, de carácter temporal. De este modo se espera demostrar a la comunidad científica internacional, las bondades del sistema y en especial: que la dislexia es una disfunción superable y solucionable dentro del corto proceso lector que se sigue con el Sistema "Luz".

Las Reglas Ortográficas y el Sistema "Luz"

Por un simple factor de diseño, cuando se parte de enseñar mal a leer, la escritura y su ortografía empeoran, conforme avanza un proceso lector complejo así concebido, que por lo mismo, se puede hacer lento y tedioso, tal como lo confirman los resultados en el tiempo de los principales sistemas tradicionales, vigentes en la mayoría de los países hispanoamericanos.

Para abordar las reglas ortográficas, desde la perspectiva de "Luz", todo comienza indirectamente por dominar bien la mecánica de la lectura, con sus automatismos y una fuerte base fonética de por medio, a manera de pre-requisito de posteriores procesos de lectura comprensiva y práctica oral, que lleven a una correcta pronunciación y modulación del lenguaje. Junto con la adquisición de los mecanismos mencionados, se debe comenzar con la escritura básica, la cual, se facilitará, al tener ya el alumno graficado en su mente, cómo "suena" cada letra del alfabeto y su correspondiente grafía. De este modo, la ortografía, con sus reglas, no debe comenzar a enseñarse obligada y sistemáticamente en el Primer Año Básico, sino al siguiente, cuando el niño comienza a dominar la plena lectura comprensiva. Al revés de la tendencia actual, en que se parte de la consabida "realidad" de la escritura del alumno, que implica prueba-error y re-escritura, las reglas ortográficas en "Luz", se van enseñando en forma gradual en el Segundo Año Básico, desde palabras simples, hacia formas lingüísticas más complejas, de modo que al final de ese grado, el niño tiene ya un conocimiento sólido de las principales reglas gramaticales, reforzándose durante el año, la escritura de palabras más complejas, mediante dictados. En otras palabras, las reglas citadas, son bien comprendidas y memorizadas (en ese orden), porque el niño ya posee un fuerte automatismo en la mecánica de la lectura, asociado a una consistente fonética de las letras, como base para la formación de palabras y el proceso secuencial de aprendizaje de la escritura, cuya ortografía y sus reglas comienzan a tratarse en el Segundo Año Básico.

En el contexto del párrafo anterior, no tiene sentido atrasar al niño, enseñándole desde el Tercer Año la ortografía (caso de Chile) y el sólo hecho de pensar en eliminar la enseñanza de sus reglas del curriculum cognitivo de los dos primeros niveles escolares (caso chileno), no es más que el reflejo de la incapacidad metodológica de los sistemas de lecto-escritura tradicionales vigentes, avalados por las autoridades ministeriales, que sólo llaman a la confusión en ese tema, pues no se enseña bien el mecanismo de la lectura, complicándose su automatismo posterior, con lo cual, el alumno más que leer comprensivamente, decodifica y la escritura sigue siendo para él, un conjunto de signos abstractos que no le "suenan" bien en su sonido real , tal como los pronunciamos y por esa razón, las reglas ortográficas le parecen al niño, más complicadas aún, pues, se le imponen sobre algo que aún no entiende bien, como es la lectura misma.

Con "Luz" ninguna de estas confusiones se producen, pues primero se aprende a identificar los signos del alfabeto, los que de abstractos, pasan a ser concretos en la mente del niño. Luego, se juntan los sonidos de cada letra, mediante las primeras combinaciones silábicas, para formar las primeras palabras, cuya ortografía y sus reglas se explican a niño a medida que se van conociendo, descartándose así, la memorización fría y sin sentido de reglas, antes de comprender el objeto de las mismas.

Introducción

 

El Libro del Sistema Luz
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"El Drama de Aprender a Leer y Cómo Superarlo Sin Esfuerzo"


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